Posteado por: anibalgutierrez | abril 19, 2008

En la busqueda …

 

Algunos quizás han leído el libro “¿Quien se llevó mi queso?”, de Spencer Jonhson, pero para el que no lo ha hecho, les describo un pequeño resumen a continuación.

La historia de ese pequeño cuento habla de cuatro personajes; dos ratoncitos y dos personitas que vivían en un laberinto y diariamente se dedicaban a recorrerlo en busca del queso que tanto les gustaba.

 

Un día encontraron una gran bodega de queso, pero con el tiempo esta se agoto. Los ratones, cuyo pensamiento era más simple se dedicaron de inmediato a buscar el nuevo queso, pero las personitas, con pensamientos más complejos, quedaron sorprendidos con la ausencia del queso. Su reacción fue diferente a los ratones, en lugar de buscar de inmediato el nuevo queso, pensaban que las cosas tenían que volver a ser como antes, que no podía haberse acabado el queso de la noche a la mañana, ellos no notaron que lo habían consumido, que las cosas habían cambiado, primero lentamente y luego en forma mas brusca y ahora debían enfrentarse a dichos cambios.

 

Uno de ellos se aventuró nuevamente. Recordó que había encontrado esa bodega de quesos, porque la había buscado. Y que si buscaba nuevamente, podría encontrarlo una vez más. Pensó que quizás el queso se había movido, pero algo le decía que si se atrevía a buscar una vez mas, podría encontrar el queso nuevo que tanto anhelaba.

 

Venció sus miedos, sus prejuicios y se atrevió a ir en busca, y el resultado fue que luego de algunas aventuras, encontró lo que buscaba. (Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá. Mateo 7:8).

Jeremías 29:13

” ME BUSCARÉIS Y ME HALLARÉIS, PORQUE ME BUSCARÉIS CON TODO VUESTRO CORAZÓN” ( Jeremías 29:13)”
Quisiera con esa breve introducción tomada del libro de Spencer, hacer un paralelo en una de las aristas que se pueden analizar comparativamente entre este breve cuento y la Iglesia que constituimos todos nosotros.

Primero, desde que llego el evangelio a Chile comenzó una búsqueda de Dios por parte de los que integraban la Iglesia. En este laberinto (La Iglesia), cada uno encontraba su “ración diaria de Dios” para sobrevivir, porque el es nuestro Pan de Vida y nuestro diario sustento.

Pero algunos sabían que había algo más, que Dios tenía “grandes reservas” de su poder, si me permiten llamarlo de esa manera. Que se podía vivir con mas que el mínimo diario de Dios en nuestras vidas, y comenzó una búsqueda por ese algo.

Y fue así como llego el avivamiento de 1909 en Chile, ellos sabían que en Asuza, en 1906 algunos habían encontrado esa presencia manifiesta de Dios que ellos anhelaban y redoblaron esfuerzos, hasta que encontraron lo que estaban buscando.

Pero paso el tiempo, y de una u otra manera, tenemos que ser autocríticos y reconocer que hoy, los niveles de “queso” de nuestras bodegas (Iglesias) han bajado bastante en comparación a lo que Chile experimento en 1909. La pregunta es ¿por qué?.

La respuesta está en nosotros. No supimos cuidar la presencia de Dios, no supimos estar atento a sus cambios, nos maravillamos con la zarza ardiente y no nos dispusimos en las manos del Señor. Luego del avivamiento en 1909, comenzó una serie de divisiones internas en las Iglesias de aquel entonces, algunas validas quizás, otras, si somos sinceros, meramente por intereses personales de algunos lideres de aquel entonces. No ahondaré en detalles respecto a esto, pero si alguien lo quiere hay estudios que investigaron la división de denominaciones cristianas en América Latina, y a la luz de dichos antecedentes la gran mayoría de dichas divisiones obedecía mas a criterios o intereses personales que a cuestiones de fe o espirituales.

Y claro, donde hay división, Dios no puede enviar su bendición. (Salmo 133).-

 

Hartos de la Iglesia, Hambrientos de Dios.

 

Creo que esta palabra no solo define a muchos de aquellos que no están actualmente en las Iglesias, creo que de alguna manera si somos sinceros, nos define a muchos de nosotros que actualmente asistimos a una congregación. De alguna manera nos sentimos “engañados” con lo que la Iglesia nos entrega. Hablamos mucho acerca de Dios, pero poco sabemos de Dios mismo.

Somos como esos programas de televisión que hablan acerca de tal o cual personaje, nos cuentan donde han estado, lo que han dicho, lo que hicieron en el último tiempo, pero el hecho de manejar todos esos antecedentes no nos hace amigos de dicho personaje. Sabemos acerca de lo que hace pero no conocemos íntimamente, sus gustos, que lo hace reír, que lo hace enojar, si tiene buen humor o no, si prefiere las reuniones sociales o las conversaciones mas intimas y familiares. Lo mismo nos pasa con Dios.

 

Sabemos tanto acerca de Él, que podríamos ganar un concurso de conocimiento bíblico en el mejor de los casos, pero eso no es necesariamente intimidad con el Creador. Leer la Biblia, sin orar, sin buscar al autor de ella, en el mejor de los casos es solo un buen ejercicio religioso, podrá responder y citar versículos de memoria, pero se necesita algo más para ser considerado amigo de Dios. Se necesita hablar con El, cara a cara, en intimidad, pasar tiempo en SU Presencia. Saber lo que piensa, cree y espera de nosotros.

 

La caída social de la Iglesia es porque la sal de este mundo no esta haciendo su trabajo bien, y porque la luz se está debilitando, haciendo así más fácil el trabajo de las tinieblas de llenar de oscuridad a un mundo que necesita de Dios.

 

El mundo tiene hambre de Dios, si no me crees, revisa cuantos avisos de brujos, hechiceros, talismanes y cosas por el estilo aparecen por la televisión, la radio, diarios, etc.

 

Tienen hambre de oír algo que sea superior a ellos, algo que no encuentran en la Iglesia contemporánea. De alguna manera, todo lo que hemos anunciado cuando predicamos el evangelio, no lo encuentran en nuestras Iglesias.

 

El tiempo ha pasado

Ya no e s lo mismo que ayer

La oración hemos cambiado

Por el juego y yo que sé

El tiempo ha cambiado,

Ha pasado el interés

De aquella palabra

Que escrita dejo Él

Los tiempos han cambiado

¿Que paso con el ayer

El mensaje de la cruz

Los milagros de poder?

                             Alex Campos, Tiempo de la Cruz

 

Quizás algunos de nosotros nos hemos extraviado en la búsqueda de Dios. Iniciamos sinceramente, con nuestro corazón ardiendo por su amor y su presencia, pero con el tiempo nos hemos comenzado a enfriar, nuestros anhelos y nuestros deseos se han independizado y no necesariamente son los que el Espíritu Santo quiere y tiene para nosotros. La búsqueda de nuestro bienestar ha reemplazado la búsqueda de Dios y nos hemos olvidado que aquel que busca primero el reino de Dios y su justicia, recibirá lo que necesita por añadidura.

 

 

 

Tenemos una responsabilidad como nueva generación y es llegar al corazón mismo de Dios, buscar aquello que hemos perdido. No será un camino fácil, nos extraviaremos, tendremos miedo, hambre, ansiedad, pero si imaginamos, que al final de la búsqueda estaremos en los brazos de Dios, y compartiendo en su presencia, incluso a pesar de seguir viviendo en esta tierra, entonces, creo que vale la pena arriesgarse. ( ¿Que harías si no tuvieras miedo? ).

 

Es nuestra responsabilidad, como generación de recambio, que la gente que aun no conoce a Dios encuentre pan en la casa del Pan de vida. Es nuestro deber redirigir nuestras vidas, soltar el timón de ellas y dejarlo en manos del Espíritu Santo quien nos guiará a toda verdad (Juan 16:13).

 

La búsqueda de Dios esta asociada a una palabra PERSEVERANCIA. Debemos ser capaces de insistir, de buscar, de orar, de intentar “atrapar a Dios”, de estar atentos a sus movimientos, a lo que Él esta en expectativa de hacer, debemos perseverar. Como la viuda y el juez injusto, cuanto más no debemos nosotros llamar a la puerta de nuestro buen Señor, Santo y Justo por la eternidad.

 

“¡Insista! Nada en el mundo puede sustituir a la perseverancia. El talento no lo hará; nada es más común que el hombre fracasado con talento. El genio no lo hará; los genios sin recompensa es casi un proverbio. La educación no lo hará; el mundo está lleno de vagos educados.

 

En nuestras manos está la responsabilidad de continuar con esta carrera de la fe, que lleva miles de años ya y que parece, a la luz de las señales, que esta entrando en etapas finales. Y sabes, en las carreras atléticas de relevos, los mejores corredores, se dejan para el final, el de mejor condición física, el de mejor capacidad aeróbica, la mejor carta del equipo, se reserva para el final, para ese último aliento, ese ultimo gran esfuerzo que se requiere para alcanzar la más grande victoria.

 

Dios esta confiando en nosotros el testimonio que muchos han portado a lo largo de la Historia, esta poniendo hoy en tu mano el testimonio que una vez estuvo en Abel, Enoc, Noé, Abraham, Isaac, Jacob, José, Moisés, Débora, Samuel, Elías, Eliseo, Isaías, Juan el Bautista, Pedro, Pablo, Timoteo, Juan, Wesley, Moody, Spurgeon, Hoover, y tantos mas, que han portado valientes el testimonio de la fe.

 

Siente el fuego del Señor ahora en tu vida, siente al Espíritu Santo, nuestro diario compañero, sellando tu vida para servir a Dios, recibe hoy el testimonio de la fe y corre:

 

1 Corintios 9:24 – 27.

 

¿No sabéis que los que corren en el estadio, todos a la verdad corren, pero uno solo se lleva el premio? Corred de tal manera que lo obtengáis. Todo aquel que lucha, de todo se abstiene; ellos a la verdad para recibir una corona corruptible, pero nosotros, una incorruptible. Así que, yo de esta manera corro, no como a la ventura, de esta manera peleo, no como quien golpea el aire, sino que golpeo mi cuerpo y lo pongo en servidumbre,

 

no sea que habiendo sido heraldo para otros, yo mismo venga a ser eliminado.

 

Amén.

 


Responses

  1. No conocía esa historia del queso, pero mucho me temo que yo soy de esas personas que en vez de salir inmediatamente a buscar otro queso, se estanca, y no deja de preguntarse qué ha sido del queso, que no ha podido desaparecer de la noche a la mañana. Vamos, que en vez de aventurarme a por un nuevo queso, me quedo ahí buscando los porqués y muriéndome del hambre… Y es que hay algunos quesos a los que una le coge cariño y piensa que no encontrará ningún otro que sepa mejor y que se adapte a su paladar. Jeje, y estábamos hablando de quesos, ¿no?😀

    En cuanto a lo de la Iglesia, bueno, eso es un tema aparte, yo la verdad no te voy a decir que me declare atea, porque no sería cierto, pero sí que no creo en la institución de la Iglesia en sí. Cosas que va viendo una según crece y no le gustan. En fin…

    Saludos, te agrego a mi blogroll😉

  2. Somehow i missed the point. Probably lost in translation🙂 Anyway … nice blog to visit.

    cheers, Sainthood.


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